Liposucción

Es un procedimiento cerrado, más que una intervención quirúrgica franca, debido a que prácticamente no deja cicatrices, se realiza a través de pequeñas punciones con una especie de agujas largas, romas y orificios en los extremos, conocidas como cánulas, con la finalidad de aspirar la grasa, única y exclusivamente, de allí su gran inconveniente, porque no trata la piel, debido a lo cual es preciso seleccionar bien los pacientes o realizarla en una secuencia de varios procedimientos, con un espacio de tiempo intermedio esperando que la piel se retraiga gradualmente, o de lo contrario puede quedar la piel colgando, que en casos como el abdomen tiene una fácil solución a través de una intervención complementaria en el mismo acto operatorio o como segunda intervención, conocida como Miniabdominoplastia.

Precisamente debido a esto, es importantísimo mantener una prenda o faja compresiva durante un mínimo de 9 días, excepto cuando el cirujano lo considere oportuno, para que las cicatrices internas se formen manteniendo la piel retraída en el nuevo moldeado interno.

Dependiendo de la zona anatómica y la cantidad de superficie a aspirar se puede realizar bajo anestesia local, epidural o general, inyectando previamente una solución para una vasoconstricción, que permite extraer la grasa limpia, prácticamente sin sangre, esto debe ser en régimen hospitalario, pudiendo darse de alta en el mismo acto operatorio o pasados los días que precise para el despertar anestésico.

El postoperatorio suele ser indoloro, excepto casos puntuales que presentan más bien molestias en la zona quirúrgica y que se solucionan con una pauta analgésica.

Los resultados serán duraderos en la medida en que el paciente incorpore nuevos hábitos de vida, tanto nutricionales como de ejercicios, es por eso que no se considera tratamiento para la obesidad, a veces es preciso tratar antes esta y luego realizar el procedimiento quirúrgico.